Ahora ¿todos somos Spock?

SINOPSIS: Menuda casualidad que, con la excusa de la «coñapandemia» estemos sustituyendo a toda leche una serie de hábitos humanos por conductas y regímenes típicamente EXTRATERRESTRES […]

Imagino que después de varios meses de estado cuasi-policial y de supresión de derechos fundamentales a cuento de una emergencia “sanitaria” prefabricada (o sea, de nada) ya no hará falta explicar las diferencias entre la España simultánea de toda la vida y esta basura contemporánea de “nueva normalidad” marciano-SECUENCIAL.

Y si bien llevo ya años señalando una serie de cambios paulatinos en nuestros estilos de vida en esta dirección (Secuencialización), creo que salta a la vista que los últimos meses se llevan sin embargo la palma.

Porque si hace algún tiempo le dices a un rociero que se va a quedar un año de estos sin romería, te juro que se muere, pero de la risa. Y lo mismo puede afirmarse de la Semana Santa sevillana, los Sanfermines, la Feria de Abril, las fiestas patronales, las charangas y el deporte en general; los toros, el canto, el cine y el teatro; la música, los festivales y conciertos, la danza, la escolarización (iba a decir “educación”), la asistencia sanitaria, el trabajo, las relaciones personales y familiares; las celebraciones multitudinarias, la discoteca, la fiesta y las cañas, etc.

Todo todito TODO, joder.

Toda la puta experiencia SIMULTÁNEA en España (que es lo que nos afecta) se ha puesto absolutamente DEL REVÉS (a excepción del pago de la Renta, claro, que eso no hay puto “marciano” que lo remueva) en lo que se antoja como el mayor ATENTADO contra la vida Simultánea desde que diera formalmente comienzo (hace ya siglos) el FINAL del Juego aquí en la Tierra.

Ya de lleno en el terreno del descojonamiento de las relaciones interpersonales (ya no te puedes tocar, ni besar ni abrazar), es seguro que quien más o quien menos, casi todos hemos visto alguna vez alguna peli de la saga “Star Trek”, serie que ficcionaliza la convivencia entre terrícolas y civilizaciones de otros planetas.

Entre los miembros de la tripulación de la nave terrestre más famosa de todas, la Enterprise, sabréis que se encuentra un secuencial que responde al nombre de “Spock”.

Por pura casualidad seguramente, los guionistas de la franquicia (no sé de dónde narices se habrán sacado la idea) han querido que este personaje sea de carácter serio, frío, calculadorNADA emocional según los estándares humanos y en especial los mediterráneos.

De hecho, a los secuenciales reptilianos en particular, se les adjudica por ejemplo el abanico de emociones propio de su sangre fría, emociones todas ellas –dicho sea de paso- negativas (miedo, odio, ira, etc.).

Así no debe extrañar que, en pleno ejercicio de secuencialización de nuestro planeta, pues se estén intentando SUSTITUIR las emociones terrestres típicamente humano-simultáneas por las propias de los responsables secuenciales de este golpe de estado cuasi-planetario con la excusa de una alerta “sanitaria” de fábula.

De esta guisa, cuando la mayoría de los mancos mentales del rebaño ya se había rebajado a “saludarse” con los codos, ahora van y se escapan los psicoterroristas de la OMS diciendo que de tocarse ni hablar:

[El director de la OMS] Recomendó que, cada vez que veamos a un familiar o amigo, “nos llevemos la mano al corazón. Y respetemos siempre la distancia de seguridad de 1,5 metros”.

“La OMS desaconseja el saludo con los codos y sugiere uno más distante”
(Mariela León, Cambio16.com, 14/09/2020)

(Visto lo visto, cualquier día de estos nos invitan a reconocernos oliéndonos los ojetes).

Yo, por mi parte, lo que recomiendo es que sigáis siendo VOSOTROS mismos hasta el ataúd (qué digo, hasta el puto Parque de enfoque 27) y que por tanto saludéis como os salga de las pelotas a quien se lo merezca. Que para eso somos Simultáneos. Y si a algún puto marciano –o converso- no le gusta lo que hacéis, pues que se vaya a joder con la pelota (o con su esposa) a su planeta.

En este sentido, cada vez que algún idiota me ofrece su codo como saludo, yo instantáneamente me tiro a su pecho con los brazos en cruz. Si me rechaza es que no desea que le abrace y lo respeto: “Venga vale, tú no juegas con mis cartas… pero yo no entro en tu juego ni a punta de pistola”.

Porque, esa clase de RESPETO, es precisamente el epicentro de la experiencia Simultánea.

Dicho esto, quien esté dispuesto a modificar todos sus hábitos para comportarse como el puto Spock, pues que lo haga y sanseacabó.

Pero, lo que se dice conmigo, ni contar podéis.

Y que ni se moleste nadie en amenazarme con expulsarme del rebaño de la masa social, porque hace ya años que lo abandoné por mi cuenta y riesgo.

Ya queda menos.

BIENVENIDOS A LA TIERRA SECUENCIAL

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1 thought on “Ahora ¿todos somos Spock?

  1. Pues si. Otra vuelta de tuerca en los planes para disociar a la gente y volverla más estúpida e inhumana si cabe. Si todas las «tribus», neoreligiones y kioskos ideológicos se crean principalmente (en mi opinión) para disgregar a la población y enfrentarla, la plandemia no iba a dejar de poner su «granito de arena» en el tinglado. Toda esta situación me recuerda cada vez más (creo que lo he mencionado ya alguna vez) a la película La invasión de los ultracuerpos de 1978. La recomiendo encarecidamente. Cualquiera a quien le queden dos o tres neuronas conectadas establecerá los paralelismos adecuados con la situación actual sin demasiado esfuerzo. Por mi parte secundo tu protocolo, Admin, respecto a cómo saludar o relacionarme con los demás. Si a alguien le incomoda darme un abrazo o los típicos dos besos de salutación, no tengo inconveniente en ajustarme a su conducta (faltaría más) pero, especialmente con ciertas personas, prefiero mantener la proximidad – en lugar de las distancias – y no dejarme avasallar por el plan de imposición de miedo cuya finalidad (entre otras) es desconectar aún más a la gente entre si induciendo el pensamiento de hacer ver al prójimo como una fuente de contaminación en lugar de considerarlo «persona». De hecho, si cabe, ahora valoro más ese contacto con los más próximos y queridos. Y está muy bien reafirmarse en las propias convicciones y criterio frente a lo que huele mal, es antinatural e impuesto. Y esto, nada tiene que ver con la imprudencia. No nos hagamos líos.

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