El aliento de Mintaka y el Hombre del precipicio

“Una LESBIANA, condenada como ‘hombre’.

UN JUZGADO acaba de condenar a una lesbiana a siete meses de cárcel por agredir a su pareja en aplicación del artículo 153.1 del Código Penal, que se introdujo en 2004 en aplicación de la Ley de Violencia de Género. Este caso pone de manifiesto el disparate básico de una normativa que, aun refrendada por el Tribunal Constitucional en virtud de la siempre controvertida «discriminación positiva», parte del delirio conceptual de considerar la violencia como intrínseca al varón. De hecho, el citado artículo especifica que estamos ante una mujer maltratada cuando la víctima «esté o haya estado ligada a él (sic)» afectivamente. Es decir, el delito sólo lo puede cometer «él» -un hombre- y la víctima sólo puede ser una mujer. El falso igualitarismo de Zapatero y el dislate legislativo de la Ley de Violencia de Género han quedado en evidencia de forma palmaria en esta sentencia, en la que el tribunal se ha tomado la licencia de obviar la fisiología de la agresora, a quien atribuye arbitrariamente un papel masculino para hacer encajar el supuesto concreto al tipo penal, la realidad a la ley.”

precipicioLeyes como ésta de “igualdad” están llevando al Hombre al borde de un precicipio.

“Una sentencia disparatada en aras de la igualdad”

Habéis leído BIEN, sí, y VOSOTRAS también:

el delito sólo lo puede cometer «él» -un hombre- y la víctima sólo puede ser una mujer. “

Tal vez alguien sepa y quiera explicarme por qué a la santísima mujer se le puede conceder tan GRATUITAMENTE el beneficio del VICTIMISMO, en contra, incluso, de la propia PRESUNCIÓN de INOCENCIA del supuesto “castigador” y, muy especialmente también, en contra del mismísimo SENTIDO COMÚN.

En ausencia de otras explicaciones “razonables” ya conocéis la mía:

El gobierno de Mintaka pretende integrar a CADA SOBERANÍA de la Tierra en una estructura centralizada GLOBAL bajo el férreo y tirano control de un MATRICARDO como el que lleva operando millones de años en el Imperio reptiliano de Orión.

Y ahora ya sabéis QUIÉN nos HIZO CREER que la mujer era el “sexo débil”… y PARA QUÉ.

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5 thoughts on “El aliento de Mintaka y el Hombre del precipicio

  1. Hablando de violencia de “GÉNERO”, que NO “MACHISTA”:

    “….Un drama que la Ley no ha conseguido atajar y que afecta casi por igual a hombres y a mujeres, AUNQUE LA DOCTRINA FEMINISTA IMPERANTE ESCONDA las cifras de muertes masculinas….”

    (“Los hombres sufren casi la mitad de la violencia doméstica”, http://www.projusticia.es/articulos/documentos/Epoca%20-%20Los%20hombres%20sufren%20casi%20la%20mitad%20de%20la%20violencia%20domestica.htm)

    Me pregunto si con “DOCTRINA feminista imperante” se referirá el articulista a la PROPAGANDA FEMINISTA DE MINTAKA 😉

    Como véis, estadísticas, las hay para TODOS LOS GUSTOS. Y tal vez esta sólo ha salido a la luz gracias a los malísimos, violentos y machistas policías para intentar justificar su malevolencia y su perversidad. Puede ser.

    Y, al tiempo, si la Ley contra la Violencia de Género DISCRIMINA descaradamente al HOMBRE me pregunto y me respondo también por qué no la habrán llamado entonces: “Ley de Violencia MACHISTA”… pues porque CANTABA DEMASIADO 😀

    Yo tengo una hipótesis para explicar este fenómeno que todos conocéis y sigo a la espera de que cualquiera proponga OTRA MEJOR 😀

    Para terminar: en NINGUNA parte de mi post he afirmado yo que TODOS los tíos sean unos santos y TODAS ellas unas lagartas, insisto, yo denuncio un fenómeno social que huele francamente MAL. Así que CADA CASO habría que estudiarlo de forma PARTICULAR.

  2. “el delito sólo lo puede cometer «él» -un hombre- y la víctima sólo puede ser una mujer. “
    Tal vez alguien sepa y quiera explicarme por qué a la santísima mujer se le puede conceder tan GRATUITAMENTE el beneficio del VICTIMISMO, en contra, incluso, de la propia PRESUNCIÓN de INOCENCIA del supuesto “castigador” y, muy especialmente también, en contra del mismísimo SENTIDO COMÚN.

    Yo no se si sabré explicarlo, pero si te lees las estadísticas cantan por soleares. Durante siglos, la violencia ha sido un instrumento para someter a las mujeres considerándose como natural hasta por ellas mismas. La violencia contra la mujer es el abuso más generalizado de violación de los derechos humanos (mutilación genital, violencia sexual, violencia por honor…) pero a su vez era de los menos reconocidos estableciéndose socialmente un sistema de géneros con dos tipos de personalidades: los dominantes y los sumisos y esos papeles ya sabemos perfectamente quienes los han asumido, sencillamente por la fuerza bruta.
    Personalmente, no creo que Mintaka pretenda establecer un matriarcado en la Tierra pues, si ese era su fin, sus gestiones han sido pelin lentas. Sencillamente pienso que la mujer se ha hartado de recibir hostias y discriminaciones y hoy en dia, se prefiere vivir sola a mal acompañada y denunciar a estar callada y la sociedad no podía seguir con los ojos cerrados ante esto.
    No todas las mujeres somos “lagartas” ni todos los hombres “victimas de las lagartas” eso creo.

  3. ola!
    me ha gustado mucho tu blog, lo encontré hace unos dias, y tu capacidad de raciocinio me llama la atencion.
    seguire leyendote y a ver si me curro algun comentario guapo.
    Un saludo.

    PD: NLE 09, los nuevos simulacros antiterroristas en EEUU al 27 de julio, con la colaboracion de Mexico, Canada, U.K y australia.

  4. [ ] Tal vez alguien sepa y quiera explicarme por qué a la santísima mujer se le puede conceder tan GRATUITAMENTE el beneficio del VICTIMISMO, en contra, incluso, de la propia PRESUNCIÓN de INOCENCIA del supuesto “castigador” y, muy especialmente también, en contra del mismísimo SENTIDO COMÚN. [ ]

    Me gustaría poder explicarlo. Pero es tal la ausencia de lógica, tal el desprecio a los derechos establecidos (para hombre y mujer) como el de la presunción de inocencia, y tan descarado el propósito únicamente electoralista de la llamada “Ley de Igualdad” (que paradójicamente y muy al estilo Orweliano significa justo el establecimiento de una discriminación y por tanto desigualdad), que únicamente a alguien como ZP puede ocurrírsele. Me es imposible del todo entender en qué contexto se desenvuelve la mente de este individuo. Lo que si sé, es que sus efectos están siendo devastadores.

  5. UNIVERSITARIOS DE GÉNERO Y GÉNERA

    Desde Viriato hasta hoy, en España nunca faltaron delatores y chivatos. Es nuestra especialidad. La Inquisición se nutrió durante siglos de gentuza que le daba a la mojarra, berreándose de vecinos, amigos y familiares. Cada represión estatal o local, cada guerra civil sin distinción de bandos ni ideologías, llenó a sus anchas cementerios y fosas comunes con el viejo sistema de apuntar con el dedo antes de hacerlo con la pistola. De sugerir en voz baja. A diferencia de los anglosajones, los nórdicos y los de ahí arriba de toda la vida, que suelen o solían denunciar al prójimo con el pretexto de que la sociedad debe defenderse y los buenos ciudadanos colaboran con la autoridad de turno, sea la que sea, los españoles pringamos en otro esquema. Lo del bien del Estado nos suena a guasa marinera, entre otras cosas porque el Estado fue siempre más enemigo que otra cosa. Y lo sigue siendo. Cuando aquí alguien delata no es por civismo, sino por congraciarse con quien manda, o puede mandar. Por miedo y vileza. Sin olvidar, claro, el ajuste de cuentas. Reventar al prójimo es el otro gran motivo. La segunda causa por la que un español denuncia al vecino –a menudo, la principal– es porque lo envidia o le estorba. Porque tiene una mujer que se parece a Carla Bruni, un coche grande, un marido guapo y simpático, un trabajo lucrativo, una casa bonita. Porque tiene éxito, o porque no lo tiene. Porque no piensa igual que él. Porque prefiere el café solo al café cortado. O el poleo. Porque vive y respira. Porque existe.

    En tan ejemplar contexto, calculen lo que puede dar de sí el proyecto de un título de grado que gestione la Ley de Igualdad, según acaba de ser propuesto por una universidad madrileña: carrera universitaria de cuatro años, a tope, con su camisita y su canesú, «para formar profesionales que vigilen el cumplimiento de la ley de Igualdad». Aparte el extraño efecto de oír decir a una madre, toda orgullosa: «Mi Paquito estudia para inspector de Igualdad», sobre aficiones y gustos no vamos a pelearnos. En absoluto. Allá quien proponga las carreras que considere oportunas, y quien decida estudiarlas. Confieso, sin embargo, que el parrafillo ese de «profesionales que vigilen el cumplimiento de la ley» me inquieta. Suena demasiado a eufemismo de comisario político. A sicario de un régimen o una idea. Y más en relación con la Ley de Igualdad, que junto a muchas cosas oportunas y necesarias contiene también, de fondo y forma, ciertos puntos de vista discriminatorios, injustificados y discutibles.

    En lo primero que pensé al enterarme de la noticia fue que si a la frase que entrecomillo líneas arriba le añadiéramos las palabras «de inmersión lingüística», tendríamos el perfil de esos siniestros funcionarios que ahora van por los patios de ciertos colegios vigilando que los niños no usen en el recreo otra lengua que la obligatoria, del mismo modo que hace cincuenta años –mande quien mande, siempre hay esbirros disponibles para trabajos sucios– procuraban imponer la lengua oficial del momento. Y si lo que añadiéramos fuese la palabra «islámica», tendríamos como resultado «profesionales que vigilen el cumplimiento de la ley islámica». O sea, una mutawa, como creo recordar la llaman en algún lugar del mundo musulmán. Me refiero, como saben, a la policía religiosa que va por las calles vigilando que las señoras lleven bien puesto el velo, que no fumen por la calle, que no conduzcan, y que las adúlteras y los homosexuales sean exquisitamente lapidados según los cánones del asunto. En versión española igualitaria, esos «profesionales que vigilen» vigilarán, supongo, que todo discurra según la ortodoxia del momento. Que todos digamos miembros y miembras bajo pena de multa o cárcel, que cualquier analfabeto con cartera ministerial pueda imponer su última ocurrencia por encima de la gramática, el diccionario y el uso de la calle, y que la farfolla políticamente correcta, la tontuna que violenta el sentido común e insulta la inteligencia, la sandia confusión entre desigualdad social y desigualdad biológica que tiene a tanto idiota de ambos sexos –que no géneros, rediós– con la chorra hecha un lío, nos atornille a todos entre el oportunismo, la incultura, la estupidez y el disparate.

    Imaginen el panorama. La política de igualdad española en manos de agentes e inspectores titulados, universitarios a la medida, cortados por el patrón de ese diputado imbécil que hace unos días propuso obligar en los colegios, manu educatoris, a los niños a saltar a la comba y a las niñas a jugar al fútbol. En sintonía con la ignorancia insolente, contumaz, de la ministra Bibiana Aído y su gallinero de tontas de la pepitilla, feminatas desaforadas que tan triste favor hacen a la lucha por los verdaderos derechos de la mujer. Convirtiendo reformas razonables, necesarias, en un lamentable número del Bombero Torero. Para troncharse, oigan. Si no fuera tan triste. Y tan grave.

    Arturo Pérez-Reverte. XLSemanal, 14 de junio de 2009

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