El «efecto de la ILUSIÓN de la verdad»

SINOPSIS: “Si repites una MENTIRA el número de veces suficiente, al final terminará convirtiéndose en VERDAD”. Esta sentencia, o alguna parecida, se le ha venido adjudicando indistintamente a Hitler o a su ministro de Propaganda, el Sr. Goebbles, durante los últimos años. Pero ¿está fundamentada semejante afirmación? ¿en realidad hay algo de CIENCIA tras la manida sentencia?

Independientemente del principio mental que pudiera soportar la validez de la propuesta que en general encarna el espíritu mismo de la PROPAGANDA, a nadie escapa que, efectivamente, decenas y decenas de titulares INFUMABLES se cacarean con INSISTENCIA a cada segundo del día a través de los diferentes canales de comunicación. Naturalmente, quien dice “con INSISTENCIA” dice “con el desmesurado INTERÉS de su pregoneros”.

En cualquier caso, imagino que cuando la estrategia se repite tan INCESANTEMENTE solo puede ser por una cosa, y es porque FUNCIONA.

Así que esta entrada de hoy girará en torno a eso: ¿por qué la mayoría de la gente se termina CREYENDO una mentira solamente después de haber sido REPETIDA un número suficiente de veces?

Personalmente percibo la energía (la vibración) de la MENTIRA de una forma particular. Es como un BOFETÓN a mi inteligencia, tan DESAGRADABLE como si me obligase a correr un maratón calzando unas botas de esquí tres números menor y con los pies cambiados. Como para no estar saltando de la silla cada dos por tres cada vez que me siento a ver un TELEDIARIO.

Adicionalmente y para quienes carezcan de semejante habilidad informo de que otra manera práctica de detectar las MENTIRAS en los medios consiste en calibrar con precisión el índice de REPETICIÓN de las mismas.

Y es que partiendo de la base de que nadie niega que el PROPÓSITO número uno de los medios de comunicación sea simplemente “CREAR OPINIÓN” -manufacturar para nosotros una realidad FICTICIA o MOLDEAR nuestra voluntad en otras palabras-, entonces no cuesta comprender que dicha “realidad” se edifique a partir de un vasto catálogo de MENTIRAS presentadas como “verdades universales” y REPETIDAS con la INSISTENCIA que sea necesaria… hasta que lo parezcan.

Concretando, escoge de cualquier telediario el argumento ESTRELLA (aquél que NUNCA falta en ninguna sobremesa) y podrás hacerte una clara idea del parecido que guarda… con la realidad.

Llegado a este punto no puedo dejar de usar como ejemplo la exagerada RECURRENCIA del archimediático tema de la “violencia de género”. En el artículo que menciono a continuación los presentadores de Antena3 (la punta de lanza de la secuencialización en los “informativos” españoles a mi modo de ver) cargan descarada y exclusivamente al HOMBRE la autoría de la fechoría que describen disculpando gratuitamente a la mujer por el camino:

“A los tres meses de casarse Marina comenzó a sufrir malos tratos. Además, su MARIDO le pirateó el teléfono y el ordenador. Él conocía sus correos y mensajes y sabía con quién quedaba, cuando y donde.

Su pareja, sin ella saberlo, contestaba a sus correos y whatsapps. Un perito informático revisó su móvil y descubrió que todo lo que hacía con el teléfono, su MARIDO los sabía en directo.

A Marta no le piratearon el ordenador, pero su MARIDO utilizada el teléfono para maltratarla. Con llamadas de teléfono amenazantes. Su hijo estuvo amenazado por su padre.

Marina y Marta sufrieron malos tratos a través de la tecnología y la Justicia les reconoce como víctimas de violencia de género digital.”

“MUJERES que sufren malos tratos a través del móvil
son reconocidas como VÍCTIMAS de violencia digital”
(Antena3.com, 15/02/2016)

Como se puede comprobar, la GRAN MENTIRA que en este caso los telediarios de Antena3 pretender convertir en “realidad” a base de REPETICIÓN constante y cansina es que, en TODOS los expedientes de violencia de género SIN EXCEPCIÓN, ella es siempre la víctima y ÉL indefectiblemente el AGRESOR.

Fábula que se DESMONTA por sí misma, primero, aplicando mis recomendaciones para ver los telediarios, y segundo, rebuscando por la red IDÉNTICOS casos de “violencia digital”, si bien esta vez perpetrados por MUJERES para variar:


Lo que los telediarios OCULTAN, recordad, también EXISTE.

Y ahora, después de esta larga introducción, ¿por qué se comporta en nuestras psiques la REPETICIÓN insistente de cualquier información como un auténtico “generador de verdades universales”?

La respuesta la encontramos en el libro del neurocientífico David Eagleman titulado “Incognito: the secret lives of our brain” (publicado en España como “Incógnito: las vidas secretas de nuestro cerebro”).

El éxito de la técnica se edifica sobre las inquietantes cualidades de una clase de memoria en particular:

“La memoria implícita es un tipo de memoria en la que las experiencias previas ayudan en la ejecución de una tarea, sin que exista una percepción consciente de la existencia de esas experiencias [SUBLIMINAL]. Las evidencias de la existencia de este tipo de memoria surgen del concepto de «priming» o «primado», un proceso por el que los sujetos muestran una MEJORA en la ejecución de tareas para las que han sido SUBCONSCIENTEMENTE preparados [PROGRAMADOS].”

“Memoria implícita”

Como estamos a punto de descubrir, la TAREA que la Wikipedia menciona y para la que parece que venimos siendo SUBCONSCIENTEMENTE PROGRAMADOS, es la de aceptar como VERDAD una mentira imposible de creer por medios convencionales.

En su obra, Eagleman se refiere a semejante cualidad de la psique humana como el “efecto de la ILUSIÓN de la verdad”. En sus propias palabras:

“Es mucho más probable que creas que una afirmación es CIERTA cuando ya la has escuchado CON ANTERIORIDAD. En un estudio los sujetos puntuaron la validez de ciertos enunciados plausibles cada dos semanas. Sin mediar palabra los experimentadores introdujeron sentencias repetidas […] en las sesiones de tests. Y se toparon con un resultado claro: si los sujetos ya HABÍAN ESCUCHADO cierta frase en semanas previas entonces parecían más inclinados a calificarla de VERDADERA. Incluso cuando el experimentador le informaba a los sujetos de que las frases que estaban a punto de escuchar eran FALSAS, la mera EXPOSICIÓN a una idea [la MENTIRA implantada previamente, recordad] era más que suficiente para espolear su credibilidad en un posterior contacto.”

incognito, eagleman

David Eagleman, “Incognito: the secret lives of our brain”
(Canongate, 2011), p. 65

En adición a la elocuencia del experto creo que similar efecto puede también reconocerse en otro tipo de fenómenos.

No sé si os pasa a vosotros pero personalmente yo, cuando yo escucho por PRIMERA vez una canción, condenado quedo sin remedio a ABORRECER cualquier otra versión que con POSTERIORIDAD escuche de la misma. Esto es, si la primera versión que escucho del tema es en directo, jamás me podrá gustar la versión de estudio; si la escucho en acústico, en la vida tragaré la versión eléctrica. Ya sé que puede sonar demasiado radical pero lo siento, yo no me programé así. 😉

Y ahora, visto lo visto, imagino que ya comprenderéis cómo puede ser que “al MINUTO siguiente”, prácticamente, de producirse cualquier evento de importante calado (como los atentados del 11-S-M, etc. o los últimos perpetrados en París) los medios sean ya capaces de proporcionarnos tan DETALLADO ANÁLISIS de los supuestos autores, de sus presuntos motivos y de cualquier otra parafernalia (DNIs, pasaportes y versos del Corán convenientemente “extraviados” y encontrados) que le pueda prestar cualquier atisbo de “credibilidad” al escenario IMAGINARIO recién confabulado por los miembros responsables del GOBIERNO.

En atención, pues, al llamado “efecto de la ILUSIÓN de la verdad” creo que merece la pena concluir que los medios se apresuran a IMPLANTAR en nuestras psiques SU VERSIÓN de la “realidad” a sabiendas de que la PRIMERA que llegue a nuestros oídos de ella tendrá infinitamente MÁS PAPELETAS de convertirse en “verdad”, para el oyente, que cualquiera otra que venga por detrás.

Tal vez el caso más sonado de la estrategia que desgrano sea el del colapso del edificio nº 7 del World Trade Center durante los atentados del 11-S. Aquí no es sólo que los medios tuviesen ya COCINADA su propia versión del asunto sino que, además, la ventilaron 20 minutos ANTES de que se produjeran en realidad los MISMOS hechos de los que pretendían “informar”:

wtc7La periodista Jan Standley, de la BBC,
anuncia el derrumbe del edificio “Solomon Brothers” (WTC 7) mientras la estructura
(al fondo a la derecha en la imagen) todavía se mantiene EN PIÉ.
¡Rapel! ¡tiembla!… porque los de la BBC sí que ADIVINAN de verdad. 😛

Resumiendo:

a MAYOR INSISTENCIA
de los medios,
MENOR CREDIBILIDAD
en sus esfuerzos.

BIENVENIDOS A LA REALIDAD DE LA FICCIÓN.

P.S.: ¿En verdad puede ser REAL un mundo en el que resulta que casi todo es MENTIRA?

La URL de esta entrada es: http://www.bienvenidosalatierra.com/el-efecto-de-la-ilusion-de-la-verdad

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5 thoughts on “El «efecto de la ILUSIÓN de la verdad»

  1. “Pedazo de artículo. Si aprendes los entresijos del pensamiento ya no ves personas: sólo robots, al igual que el médico tiene la habilidad de no ver personas si no cuerpos.”

    Muy amable 😉

    Efectivamente, la primitiva visión DUAL (cuerpo-mente) de las personas hace que los “doctos” señores de la bata blanca solo entiendan, si lo hacen, de “mecánica”. Desgraciadamente eso no les priva del influjo hipnótico, del poder incomprensible y cuasi-divino, que ejercen con solvencia sobre sus COMPLACIENTES pacientes.

    Así nos va… y así les va a las compañías farmacéuticas. 😉

    Un abrazo!

  2. Pedazo de artículo. Si aprendes los entresijos del pensamiento ya no ves personas: sólo robots, al igual que el médico tiene la habilidad de no ver personas si no cuerpos.

  3. ¿Y qué propósito mueve a que se nos mienta sistemáticamente por todos los medios? Pues uno muy simple y a la vez tremendamente poderoso. El adoctrinamiento. No es sólo que la gente termine por tragarse lo que le digan (sea lo que sea), es que eso se traduce en un comportamiento predecible, es decir, en una disciplina que la gente asume e incorpora a su proceder. El martilleo incesante sobre determinadas temáticas o sucesos es de tal insistencia que a cualquiera que tenga dos dedos de frente debería hacerle sospechar, pero lo cierto es que en una sociedad cada vez más ignorante pero que cree estar bien formada, está consiguiendo su propósito; sumergir al grueso de la población en un ideario más que cuestionable. Claro que funciona estar machacando sin decanso en ciertos argumentos, como funciona también el que las noticias sean presentadas por guapísimas y guapísimos presentadores. Está demostrado que se le concede más credibilidad a alguien atractivo que a alguien con un físico digamos normal o “del montón”. Me divierte ver la colección de auténticos modelazos que aparecen por las Tv’s en los informativos dando las noticias u opinando en los más que manoseados programas de “debate”. Como es natural los partidos políticos incorporan este principio en sus cargos y si no, comparad a los políticos habituales que salen en los medios actualmente con los que salían hace tan solo 10 ò 15 años.
    Hay una parte de la entrada, Admin, que es particularmente significativa, y es en la que hablas de las “versiones oficiales” que se producen de cualquier hecho relevante que se produce. Hace ya unos cuantos años que vi la película “JFK” que narraba la investigación que el fiscal del distrito de New Orleans – Jim Garrison – inició por cuenta propia en contra de la opinión y del poder de EE.UU, por que no se tragó la “versión oficial” del atentado de Kennedy (Comisión Warren). Esa película está basada en un libro del propio Garrison llamado “Tras la pista de los asesinos” y cuya lectura recomiendo por lo jugosa que resulta, y en la que se habla abiertamente del poder y la influencia que tiene “la primera versión plausible” de un hecho. Es decir, la primera versión de algo es la que obtiene credibilidad por parte del receptor de esa información. Ya sea una noticia o…. una canción. De ahí que se maneje con tanto cuidado y esmero el golpeteo informativo (o desinformativo) que se nos aplica. De esto saben un poquito en el Instituto Tavistock. Un think tank de las élites británica y estadounidense que se dedica desde hace décadas al estudio del (modelaje) del comportamiento humano social. Pero nada, tranquilos que las repeticiones hasta lo enfermizo de ciertos temas es sólo para que estemos informados, eh? 😉

  4. “Un familiar que es publicistame contó que en los anuncios suelen decir una frase o palabra tres veces porque está demostrado que a la tercera se queda “grabado”. Se puede comprobar con los de la tele, tres veces justas.”

    En los programas que DiscoveyMax repite en la sobremesa las cabeceras de los mismos se repiten DOS veces tras cada corte. Igual da tres, que dos, que infinito, el efecto es el MISMO.

    Si bien sospecho que cuanto más BURDA es la mentira, tanto más difícil colarla, de que ahí que precise un número MAYOR de repeticiones. 😀

  5. Un familiar que es publicistame contó que en los anuncios suelen decir una frase o palabra tres veces porque está demostrado que a la tercera se queda “grabado”. Se puede comprobar con los de la tele, tres veces justas.

    Con el resumen estoy de acuerdo. Si insisten es por algo.

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