La Vida es una rueda loca y cada uno «se jode» cuando LE TOCA, y punto

SINOPSIS: Puede que las “casualidades” de la Vida no demuestren nada per se, pero es bien seguro que le conjuran a más de uno determinada INTELIGENCIA entre bastidores.

El otro día pusieron “La máquina del tiempo” en televisión, ni que decir tiene que la peli terminó para mí con la primera tanda de anuncios.

Para quien no recuerde, en ella el amante protagonista pierde a su novia siamesa en un robo callejero (digo “siamesa” porque con ella perdió también la cabeza). Y como todo hechizado que se precie, utilizó sus conocimientos avanzados de ciencia para construir un ingenio que le trasladara de vuelta al pasado con la “amorosa” intención de deshacer el fatal destino… (Ya, ¿el de su novia o el de su relación? ¿eh? ¿salvador de princesas o egoísta de mierda?)

En resumidas cuentas, al inventor le pasa lo que tantas veces también le sucede a David Eagleman (uno de los neurocientíficos más mediáticos del panorama actual internacional) y que es exactamente lo siguiente: invierten cantidades ingentes de dinero, tiempo y energía para intentar demostrar empíricamente cosas que mucha gente ya intuye de manera gratuita por naturaleza.

En el caso que nos ocupa del genio de la peli con su máquina del tiempo, me refiero expresamente al hecho de que el presente no puede ser alterado de ninguna de las maneras manipulando los eventos pasados ni por más que se empeñe nadie en intentarlo.

Y es que, hacerlo, sería como reescribir o invalidar nuestra experiencia pretérita. Toda una estupidez incompatible, a mi modo de ver, con el propósito general de la vida en la Tierra.

Claro, si deshago lo que hice, descompongo cuanto SOY ¡lumbreras! Básicamente porque mi personalidad actual es en buena parte resultado de cuanto he sido y vivido.

Así que de eso nada, monada, porque el Juego no funciona como tú piensas: los “errores” no se corrigen volviendo al pasado para enmendarlos, sino tomando nota en el presente, si acaso, para no volver a cometerlos en el futuro. Este juego sí que tiene mérito ¡sí señor! porque te obliga a convertirte en el responsable único de todas tus acciones (el otro es solo para secuenciales endiosados por las posibilidades que creen que su mierda de tecnología puede ofrecerles).

Pues una de tantas y tantas cosas que las reglas del Juego impiden cambiar en Vida es precisamente la que hoy justifica esta entrada. Me refiero, con ello, al lugar, al momento y a nuestra manera de morir, toda vez que los detalles son convenidos para sus propias encarnaciones, antes de nuestro nacimiento, por Quienes Somos Realmente.

El pasado lunes día 7 de mayo encontré la inspiración para este post en la siguiente “noticia” del telediario:

“Dos ciclistas de un equipo de Jávea mueren al ser arrollados en Oliva por una conductora ebria y drogada” (Antena3.com, 07/05/2017)

La “noticia”, naturalmente, es que las drogas al volante son un peligro constante; amén de recordarnos al tiempo que también somos, según ellos, seres mortales.

Y si bien pierde toda su “gracia” el accidente si contemplamos el evento desde su interpretación más básica como una simple “jugarreta del destino” operando solamente a través de una borracha, confieso que no puede decirse lo mismo desde la perspectiva a la que yo invito.

De entrada parece que la versión más simplista del suceso apunta como causa única del accidente al estado de la conductora. Si nos conformamos con ello, pues caso cerrado y a llorar todos juntos al funeral.

Ahora bien, analicemos en más profundidad las palabras de la presentadora…

“[…] El accidente se ha producido en una RECTA, en una carretera CON ARCÉN y en condiciones de BUENA VISIBILIDAD”

… y pensad una cosa:

¿Cuál es el índice de probabilidad de que un vehículo cambie en el momento EXACTO de carril para atropellar a un grupo de ciclistas en una RECTA larga de narices, con espacio de SOBRA para todos y con excelente VISIBILIDAD?

¿De verdad que no os parecen demasiadas “casualidades”?

¿Y cómo fue que no perdió la mujer el control un segundo antes ni después? ¿Cómo es que se salvó únicamente un miembro habitual del grupo y tan solo porque esa mañana precisa y milagrosamente, y no cualquier otra, se quedó dormido tras una noche de marcha?

¿Acaso soy yo el único que se atreve a imaginar a “alguien” diciendo “a ver: te toca a ti y a ti; tú, tú y tú os salváis hoy por los pelos y tú te quedas dormido esta mañana porque a mi me sale de los huevos”?

¿Os acordáis de ED, el Director de Entradas que aquella experiencia de Robert Monroe situaba a las “puertas” de nuestro mundo físico para dar la bienvenida y ordenar la inminente encarnación de AA?

Pues tras el incidente que comento de la borracha y los ciclistas ya no puedo quitarme de la cabeza (es un decir) a ED gritando a los candidatos que aguardan en el fila:

“Atención, por favor: los señores X y Z desean experimentar una muerte colectiva por atropello, de manera que voy a necesitar un tercer voluntario que se preste al homicidio para facilitar la situación.”

Y sí bien soy consciente de que esta teoría no demuestra nada, y que ni siquiera puede ser refutada, sin embargo estoy seguro de que la sola posibilidad de estar uno en manos de una inteligencia de orden superior le podría ayudar a sobrellevar la vida, y hasta la muerte, de manera más sana.

“Escucha:”–se explicó el titiritero- “en el rincón más profundo de Quien Soy Realmente existe la certeza indeleble de que, antes incluso de escoger este cuerpo, YO MISMO decidí cuando y para qué nacería… y DÓNDE, CUANDO y DE QUÉ MANERA habría de morir ¿entiendes ahora?. Así que no me es posible morir más que de una forma: de la que YO mismo escogí.

La base de mi Confianza es la certeza de que nada ni nadie puede cambiar, pues, mi DESTINO y que, incluso yo, en esta encarnación, lo más que puedo hacer es escoger el camino que me lleve irremediablemente hasta él.”

“Ladrón de nada”, Gornova V: bienvenidos a la Tierra, p. 288.

Ojo, que con esto no pretendo que nadie se crea nada alegremente, sino que algún día se atreva solamente a contemplar la mera posibilidad de que la muerte bien pudiera acontecer de manera prevista o pactada.

En cualquier caso, me da que el Sistema jamás aplaudirá la teoría que promulgo, básicamente porque si el homicidio fue realmente predestinado e inconsciente como a mi modo de ver sucede, entonces la justicia se vería obligada a eximir legalmente a la conductora de toda responsabilidad por el accidente, lo cual pondría en un brete al sistema social y judicial al completo.

De todas formas, si en verdad creemos que en algún momento en realidad alguien se prestó antes de encarnarse a atropellar a alguien en vida para pasar el resto de la suya en la cárcel, entonces merece la pena concluir que cada cual obtuvo del incidente cuanto necesitaba (siempre y solo desde la privilegiada perspectiva ¿cómo no? de Quienes Somos Realmente). Lo cual, de cualquiera de las maneras, sigue sin ser nuestro problema.

Cuando pasan estas cosas os juro que por los primeros que padezco es siempre por los muertos, pero no porque hayan pasado a la siguiente “pantalla”, ¡qué va!, sino

  • porque el fenómeno de aculturación les privó literalmente de mayores de su natural instinto infantil de creer en un “más allá”; y
  • porque puedo intuir sus corazones rotos y sus rostros de asombro al descubrir por sí solos que todavía quedaban más “pantallas” por superar.

Y ahora, pensando en familiares y amigos, me permito solamente una reflexión:

La gente sufre por pura IGNORANCIA en todas las ocasiones. Y en alguna de ellas por simple EGOÍSMO además, como suele suceder con la pérdida de seres queridos.

A la espera quedo de todas las maneras a que muera alguien de los míos para ratificarlo… si es que fuera necesario, que mucho dudo que lo sea.

BIENVENIDOS, AMIGOS CICLISTAS, A LA SIGUIENTE “PANTALLA” (SERÁ POR KILÓMETROS)




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8 thoughts on “La Vida es una rueda loca y cada uno «se jode» cuando LE TOCA, y punto

  1. “[…] pensar sobre determinados sucesos los atrae a la realidad. Según mi propia experiencia (hasta ahora, al menos) esto NO funciona nada según qué cosas quieres que sean atraídas” (El Abuelo)

    Claro, sobre el papel sí es así. Otra cosa bien distinta es meditar sobre a QUIÉN obedece esa llamada “Ley de la Atracción” en última instancia: a mi, o a Quien Soy Realmente. “Insondables” son sus planes para cada uno de nosotros. Y es que, a veces, lo que queremos no es lo que NECESITAMOS.

    En cualquier caso, la putada es precisamente esa, que muchos intuimos la existencia de esa Ley (¿a cuento de qué iba a ser superventas si no esa mierda de libro ágilmente titulado “El secreto”), pero sin embargo se nos escapan millones de otros pequeños detalles para hacerla funcionar. Y eso sin mencionar todas las alteraciones secuenciales de nuestro ADN para hacerlo exactamente con el CULO cuando lo conseguimos. ¿Verdad Murphy? 😉

    Bueno, tranquilos que estoy en ello. Y prometo algún día dar con la llave (de momento ya tengo el LLAVERO) 😛

    Un abrazo!

  2. Admin dice:
    [ ] “Mucho mejor así. Imaginad por un instante que percibir fuese “CREAR” en vez de “describir” la realidad… ”

    Pues hay quien dice que si. Que efectivamente pensar sobre determinados sucesos los atrae a la realidad. Según mi propia experiencia (hasta ahora, al menos) esto NO funciona nada según qué cosas quieres que sean atraídas 😉

  3. “Llevo montando en bici de forma regular…” (El Abuelo)

    Yo también monto “regulín” será que de pequeño no aprendí a hacerlo bien del todo 😀 😀 😀

    “… nunca voy pensando que esa puede ser mi última salida en bici.”

    Mucho mejor así. Imaginad por un instante que percibir fuese “CREAR” en vez de “describir” la realidad… el desastre estaría ASEGURADO. Y es que creo que ya todos tenemos claro adonde nos conduce el MIEDO.

    Efectivamente, llegado el caso, mejor caer DISFRUTANDO 😉

  4. Aupa Segia dice:
    [ ] “En mi caso ya lo tengo muy claro:
    He dejado el trabajo y he ajustado mis gastos mas se me han echado en cima un montón de allegados por poder disfrutar del ciclismo, que es en estos momentos lo que mejor me hace sentir.
    Por lo tanto, si me tengo que despedir de mi cuerpo en el asfalto que así sea y no en una cama tras una larga y horrible enfermedad de la vejez y tras haber servido de esclavo al sistema toda la vida, en ese caso nunca habría estado vivo a mi modo de ver.”

    Opino igual. Llevo montando en bici de forma regular (eso quiere decir casi todos los fines de semana sea verano o invierno) desde hace unos 20 años y ya he visto unas cuantas cosas en la carretera. Es una actividad que me inyecta una dosis extra de disfrute que no obtengo con ninguna otra cosa y desde luego a la que no voy a renunciar. Cuando me pongo a dar pedales enciendo todos los “sistemas de vigilancia” que puedo. El primero de ellos, el sentido común. No soy ningún chalado, no arriesgo y nunca voy pensando que esa puede ser mi última salida en bici. Me limito a disfrutar de lo que estoy haciendo y como en cualquier otra de las facetas de mi vida, lo que tenga que venir, vendrá. Eso lo tengo claro. Estoy por asegurar que cualquiera de los fallecidos en accidente de bici al menos estaban haciendo algo que les gustaba o incluso les apasionaba. No creo que lo hubieran cambiado por morir de un ictus o un infarto de miocardio en sus lugares de trabajo por ejemplo.

  5. Ya de paso, en vista de que hay varios CICLISTAS en el foro y de que los carriles bici no son inviolables del todo ¿cómo hacemos las carreteras más SEGURAS para los ciclistas? ¿ponemos una mediana de hormigón para que se empotren las motos y los coches en su lugar? ¿llevamos a los ciclistas a un túnel bajo tierra? ¿y eso cuánto dices que cuesta?

    Si os dais cuenta, algunos “problemas” de la Vida son IRRESOLUBLES. En consecuencia, creo que la manera más sana de abordarlos es pensando en la muerte en carretera (sobre 2 o 4 ruedas lo mismo da) como una experiencia NECESARIA más ofrecida por el Juego (contemplada siempre desde FUERA de la simulación, claro está).

  6. Bienvenido quedo, pues, a esta ilusión. XD

    Buena observación de recopilación de “casualidades”.

    Cómo no va nuestro programa de supervivencia a comernos el coco a los que cogemos la bici de si algún día no nos dejaremos los sesos sobre el asfalto.

    El caso es sencillo:
    Si sales en bici, puedes morir. Si no sales (y es lo que más te gusta), YA estás muerto.

    El otro día, en un blog que yo sigo de análisis y crítica del ciclismo profesional, el autor comentó sobre el atropello con muerte de un ciclista profesional italiano llamado Michele Scarponi tras empotrarse contra un camión que no respetó un ceda el paso.
    Me gustó en parte la crítica que hizo a los compañeros de profesión del corredor, los cuáles se limitaron a mostrar sus condolencias y a decir básicamente que el fallecido “se había ido” y lo lamentaban, a lo que el autor les recriminó que no se había ido, no, que “le habían marchado” porque el ceda el paso se lo saltó el camionero, por lo tanto no era accidente mas si asesinato y que habían perdido una oportunidad de oro para protestar, plantarse y no correr hasta que mejorasen las condiciones de seguridad del ciclista.
    También arremetió contra todos los que piensan en el destino escrito, mostrando su falta de fe en él al comentar la conducta del camionero al saltarse la señal bien visible.
    (http://ciclismo2005.com/2017/05/el-camino-hacia-el-giro-ii-scarponi-no-llega-tras-ser-asesinado/)

    Marchando otra de sencillez:
    El mundo es como es y no como nosotros queremos que sea. Si los ciclistas no hacen huelgas ni las carreteras son más seguras te jodes, puedes luchar por ello, si, pero si los demás no quieren, es lo que hay. Lo tomas o lo dejas.
    La POSIBILIDAD del destino consensuado existe, cada uno que la acepte o no dependiendo de su conveniencia. Por tanto, a lo mejor, sí “se ha ido”.

    En mi caso ya lo tengo muy claro:
    He dejado el trabajo y he ajustado mis gastos mas se me han echado en cima un montón de allegados por poder disfrutar del ciclismo, que es en estos momentos lo que mejor me hace sentir.
    Por lo tanto, si me tengo que despedir de mi cuerpo en el asfalto que así sea y no en una cama tras una larga y horrible enfermedad de la vejez y tras haber servido de esclavo al sistema toda la vida, en ese caso nunca habría estado vivo a mi modo de ver.

    No soy un suicida, mantengo todo tipo de precauciones sobe el sillín, pero ante “casualidades” como un atropello en sentido contrario, recta visible, arcenes anchos… ¿qué le vas a hacer?

    En estos momentos tengo más miedo a lesionarme de gravedad la rodilla que a un atropello mortal.

    Veremos si firmé que mi “muerte” fuese sobre una bicicleta, lo que seguro ponía en el contrato es que viviría sobre una de ellas. ; )

    Y a los ladrones de nada que conducen drogados y se saltan “cedas el paso”, les deseo lo mejor: Acabaremos en el mismo sitio todos.

    Impagables gracias por compartir esas posibilidades olvidadas que nos han reforzado el espíritu frente al miedo y sus derivados que nos lo tratan de destrozar.
    Un abrazo crack.

  7. Si bien algunos decesos son perfectamente predecibles – me refiero a las circunstancias en que se producen – otros, desde luego parecen sacados de la película Destino Final. El cúmulo de “casualidades” que acompañan – o mejor dicho concurren – para que el resultado sea el que termina siendo, es como mínimo llamativo. Si, me temo que yo también creo que las cosas siempre han estado escritas y que ese guión lisa y llanamente se lleva a efecto en plazo y forma. Incluso si alguien piensa que él es capaz de determinar el destino de algo o alguien por ejecutar determinados actos, siempre cabrá la duda razonable de atribuírle el rol de simple herramienta puesta al servicio de un propósito detallado de antemano, tal y como señalas Admin. No se puede probar que sea así, pero mucho me temo que tampoco se puede probar lo contrario. Así que como mínimo, la cosa se queda en empate técnico. En cuanto a los sentimientos que desatan estas experiencias luctuosas en los que permanecemos vivos (impacto, dolor, incapacidad de aceptación…), de un tiempo a esta parte, a mi convicción antigua de que todos y cada uno simplemente alcanzamos nuestro destino exactamente cuando toca, añado un pensamiento que podría resumirse en un “Ya eres libre. Sigue tu camino”. Supongo que me terminaré enterando de si estoy en lo cierto un día de estos.

  8. totalmente de acuerdo, siendo apenas de 10 años e imbuída en las clases de religión y misa sabatina obligatoria, recuerdo perfectamente el sermón de “nada se mueve sin que Dios quiera”….entonces pensé que culpa tienen los asesinos?? si “Dios” quiso usarlos para ese fin…
    ya despúes con la edad, vino Fausta Leoni y Brian Weiss a ratificar la historia y entendí que el asesino también pactó su experiencia con todo lo que conlleva…..( tengo un testimonio de una amiga que corrobora parte del cuento de Weiss) saludos!

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