Los números no mienten: cada día somos MÁS TONTOS le pese a quien le pese

SINOPSIS: lo que antes no dejaba de ser una simple conjetura, hoy ya es un HECHO estadísticamente soportado: la masa es más IMBÉCIL a cada día que pasa […]

El número 3.143 de la revista de divulgación científica británica New Scientist publicaba el pasado 16/09/2017 un revelador artículo titulado “Longer life spans may be driving down average IQ [Una esperanza de vida mayor podría estar reduciendo el coeficiente intelectual medio]”. Su autora, Sally Adee, decía así:

Cada vez somos MÁS TONTOS […]

A lo largo del período más o menos de un siglo, el coeficiente intelectual se ha venido incrementando alrededor de tres puntos por década en los países más ricos […]

Pero en 2004 los investigadores han empezado a notar lo que parece una REVERSIÓN de tendencia con el declive de la media en coeficientes de inteligencia [CI]. «La CAÍDA se sitúa entre los 7 y 10 puntos por siglo».

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“Longer life spans may be driving down average IQ
[Una mayor esperanza de vida podría estar reduciendo el coeficiente intelectual medio]”,
New Scientist nº 3143, 16/09/2017, p. 11.

La publicación, siempre fiel a su papel adoctrinador como tiene que ser, pretende adjudicar en vano este fenómeno de la sinrazón pandémica de los ciudadanos a la cada día más larga esperanza de vida de los habitantes de la Tierra. Si bien yo, personalmente, mis dudas tengo al respecto de que la longevidad de un sujeto por sí sola nos vaya a proporcionar pista alguna, algún día, sobre el verdadero origen de su necedad congénita (o sobrevenida, vía “educación” y aculturación, por supuesto que también).

Subrayo “congénita”, sin embargo, porque para dar cuerpo al texto su autora invoca a la suspensión del llamado “efecto Flynn”, fenómeno mediante el cual el coeficiente intelectual de una generación presente había sido superado siempre por la siguiente (hasta la fecha, claro está) gracias a la mejora, supuestamente, de las condiciones generales de vida (alimentación, sanidad, etc.).

Para tratar de explicar tal suspensión la redactora menciona –aunque solo a vuelapluma y como sin quererlo- la existencia de una controvertida tesis (por “racista”) más que “incorrecta” políticamente hablando, como suele decirse, dicho sea de paso:

“Algunos investigadores creen que el fenómeno puede ser explicado por la controvertida hipótesis de la fertilidad: que las mujeres más cultas de los países occidentales han estado teniendo menos hijos que el resto de la población, y que esto está haciendo descender los niveles de CI.”

Pero claro, en un mundo cada día más globalizado que abraza tan abiertamente la inmigración como una de sus principales agendas de dominación, señalar públicamente al inmigrante como causa de la “estupidización” general de la población blanca europea sería como arrojar piedras contra su propio tejado. En consecuencia, la autora abandona con presteza la teoría más incómoda para terminar convergiendo claramente con la línea editorial de su revista (que para eso la pagan):

“Tiene sentido la idea de que el envejecimiento de la población PUDIERA ser responsable del declive del CI”.

Bueno, pues si tiene sentido para ella, para mí no. Porque eso explicaría solamente -si acaso- la “estupidización” de los ancianos, pero nunca la de los jóvenes en un mundo en el que todavía, a día de hoy, sigue naciendo el doble de personas de las que fallecen.

Véase, si no, lo que cualquiera con dos dedos de frente puede por sí mismo intuir (sin proteger sus oídos contra cierto tipo de música extranjera):

“Demostrado: los fans del «REGGAETÓN» tienen un cociente intelectual MÁS BAJO que el resto” (Abc.es, 24/10/2014)

¿Sí?… no… ¡venga ya!

Adicionalmente, si os dais cuenta, el uso del verbo en modo subjuntivo en el artículo (“el envejecimiento de la población pudiera ser responsable”) debería darnos a todos una clara idea de la escasa confianza que la escritora deposita en la certeza de su propia línea argumental (eso, si es que fuera realmente suya, por supuesto, y no de la editorial). Según el diccionario de la RAE:

“Subjuntivo: 1. m. Gram. modo con que se marca lo expresado por el predicado como información virtual, inespecífica, no verificada o no experimentada.”

Claro que, visto lo visto, quien dice “escasa confianza” dice “implantar una noción DELIBERADAMENTE EQUIVOCADA en la psique lector” aprovechando el renombre de la publicación. Vamos, lo que se conoce normalmente en el ámbito propagandístico como “crear opinión”.

En consecuencia, todo indica que lo que el artículo persigue a toda costa es apartar nuestra mirada para siempre de la posible responsabilidad a largo plazo de la presión inmigratoria (léase “mezcla interracial”) en el declive del CI de las poblaciones nativas de los países tradicionalmente más inteligentes y cultos (el mundo occidental).

Y qué duda cabe que hablar de presión inmigratoria sin mencionar el galopante incremento de la infertilidad entre la población masculina blanca, es dejarse el argumento a medias. Pero bueno, así tengo tema para una próxima entrada.

En cualquier caso, imagino que los datos empíricos no parecen estrictamente necesarios para percatarse uno de la talla intelectual de la mayoría de quienes le rodean. Y como ejemplo más superlativo del fenómeno encontramos todos esos “retos virales” tal vez que promocionan con descaro los telediarios y que tanto dicen, ya de paso, de la inteligencia de sus participantes.

Lo penúltimo es encontrarse a la prensa “seria” dando a los ciudadanos aborregados consejos “mac-gyverianos” para retrasados sobre cómo ahorrar en la factura de la luz (¡gracias a “El Abuelo” por el link!):

“Recomiendan mantas y cinta aislante para combatir el frío en España y en Twitter ‘se calientan’”
(actualidad.RT.com, 07/12/2017)

Si bien a mí, como fiel amante de la ciencia ficción se me ocurre una idea todavía mejor: que los señores del gobierno empiecen a velar por los intereses de quienes les votan, pero de verdad, para que no les llegue una nueva factura-sorpresa a sus buzones cada mes.

Y para ilustrar de nuevo el conocimiento de la Sra. Carmena de la talla mental de la mayoría de los madrileños, ya para terminar, me topo esta mañana con la vergonzante campaña de ayto. Madrid (¿quién si no?) comparándonos a todos con MIERDAS, COLILLAS, CARTONES y BASURA (como si tuviésemos cuatro años) en caso de no colaborar con sus políticas de limpieza.

El problema sin embargo no es la campaña de la Carmena, sino que en el fondo sea necesario colgar en tantos sitios carteles que recuerden “prohibido arrojar basuras”, porque eso sí que es prueba fehaciente del nivel de consciencia de la infinitud de minions que desbordan las ciudades.

BIENVENIDOS A TIERRA

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2 thoughts on “Los números no mienten: cada día somos MÁS TONTOS le pese a quien le pese

  1. Hace algún tiempo, quizá un par de años, leí que el cociente intelectual y sobre todo el ingenio y la rapidez mental para abordar situaciones era superior en el siglo XIX que en la actualidad según un estudio. Lamentablemente no puedo citar la fuente por que como digo lo leí hará uno o dos años y no recuerdo dónde, pero si recuedo el dato. En todo acaso me llamó escandalosamente la atención por que confirmó mis sospechas acerca que de esta era de tecnificación y tecnología estaba consiguiendo justo lo aparentemente opuesto a su objetivo, que es mejorar el nivel de eficiencia intelectual de la población y aumentar sus habilidades. Todo parece indicar, y no hay más que observar a nuestro alrrededor, que la gente se ha vuelto mucho menos suspicaz e inquisitiva para irse transformando en una masa cada vez más obediente y conformista. Si comparamos a la juventud de los ’60 con su inquietud intelectual, su capacidad de movilización y su actitud reivindicativa (desde USA con la guerra del Vietnam hasta Europa con el mayo del ’68) y lo comparamos con el conformismo, la pasividad y la falta de interés de la mayoría de los jóvenes actuales, me temo que tenemos una buena muestra de un deterioro cognitivo y de comportamiento de las actuales nuevas generaciones. Es mi opinión, al menos. Alguno me puede decir algo así como “pues la juventud catalana bien que se mueve por la independencia de Cataluña”. Si, en efecto. Pero ¿impulsada por qué y por quién? Pues por una devastadora y omnipresente propaganda ultranacionalista de la que es casi imposible escapar y que precisamente demuestra que la inteligencia y la perspicacia para apercibirse de la manipulación de la que son objeto brilla por su ausencia en una parte muy significativa de la población. Podemos especular acerca de si es la alimentación y sus nocivos aditivos los que nos afectan, o si echan algo en el agua, o quizá sean los famosos chemtrails con los que nos fumigan inmisericordemente desde las alturas. También la formación basada en la repetición y la asunción de conceptos no discutibles impartida por un profesorado resignado y poco vocacional en las primeras etapas de la enseñanza, seguramente hace “algo” de daño al desarrollo de las prestaciones intelectuales de los escolares, pero lo que seguro que de verdad está afectando a todos en nuestra capacidad e inteligencia, lo que de verdad es letal, es que hay, a mi entender, la inteneción, el interés y por tanto el esfuerzo en que eso SEA ASÍ. Es decir, en agilipollarnos. Si partimos de esta premisa, quizá las estadísticas nos cuadren y a lo mejor hasta podamos protegernos.

  2. ¡Guau, bravo!

    Impresionante la entrada, me ha encantado especialmente.

    Por que en muy pocos lugares se puede encontrar una opinión fundada, libre y razonada coherentemente donde se ponga de manifiesto la cuestión de la diferencialidad racial como piedra angular de un problema, o por miedo a la corrección política, o a ser tildado de ultraderchista, loco, nazi, etc. o a la censura, te felicito.

    La masa piensa que solo es el color de la piel. Ingenuos. O viniendo al caso, idiotas.

    Que un alto grado de mestizaje repercutiría no más que en tener un poco mayor morenor.

    Que, por ejemplo, en los campos de la ciencia o los avances sociales las sociedades euro-indígenas sean las más destacadas con diferencia será mera casualidad.

    Las dificultades de convivencia entre sociedades extranjeras a la de uno son de órdago. Lo digo yo que vivo rodeado de inmigrantes a diario (veo a más que autóctonos)…
    ¡Y eso que son europeos!

    Lo bueno es que a la larga te acaba fortaleciendo el espíritu, jaja.

    Mi percepción personal es que en lo que más nos parecemos las razas en su población en conjunto general las unas de las otras, (p.ej, los blancos de los negros) es en el color de la piel. 🙂

    ¡Ale! A disfrutar de la vida todo lo que podáis espíritus indómitos, ¡un abrazo!

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