«Westworld»: alegoría de una simulación

SINOPSIS: Existe un mundo de ficción donde resulta imposible distinguir a los moradores de los visitantes ni a la realidad de su mera simulación.

En su libro “Hiperreality: paradigm for the third milenium [Hiperrealidad: paradigma para el tercer milenio]” John Tiffin y Nobuyoshi Terashima ensueñan un futuro donde cuesta averiguar si la persona que tienes frente a ti es verdaderamente real o no más que un simple avatar fruto de un exquisito programa de realidad virtual (si disfrutan, en suma, de una inteligencia humana o artificial); un mundo provisional donde cualquiera puede tomar prestada la identidad que le venga en gana para vivir esa vida simulada hasta el final. ¿Os resulta familiar? 😉

Los autores se refieren a tan prometedora experiencia virtual como “Hiperrealidad”, y la definen como:

“[…] la capacidad tecnológica para entremezclar sin [distinciones ni] costuras realidad virtual (RV) con realidad física (RF) e inteligencia artificial (IA) con inteligencia humana (IH) de manera que permita la [libre y discreta] interactuación entre todas ellas.”

(Hiperreality: paradigm for the third milenium, Routledge, 2001, p. 4).

En un futuro relativamente próximo, especulan los investigadores, imágenes sintéticas se confundirán con objetos reales hasta el punto que será imposible distinguir los escenarios naturales de los generados por ordenador. A propósito de lo cual…

“Westworld” es el remake en serie del clásico setentero protagonizado por Yul Brynner y presentado aquí en España como “Almas de metal”. Como tal vez recordéis, en la peli original los visitantes de un parque temático populado por robots humanoides empiezan a experimentar en carnes propias la ira de éstos tras afectarles un fallo de software (a los robots, lógicamente).

En otras palabras, el mundo de “Westworld” es el sueño de Tiffin y Terashima llevado a la pantalla.

Presentado en un futuro muy factible, si bien todavía lejano, la serie se ambienta como su nombre indica en el oeste americano. Lo que a mi modo de ver la convierte en tan brillante apuesta son precisamente las extraordinarias similitudes que cualquiera puede adivinar entre el escenario artificial donde se desarrolla la historia… y nuestro mundo “real”.

“Westworld” es un parque temático donde cada detalle se ha mimado desde cero para duplicar con realismo y precisión un escenario literalmente indistinguible de los poblaciones originales típicas del lejano oeste. Es un sitio pijo, al alcance solo de los más acaudalados, diseñado expresamente para que los visitantes puedan dar rienda suelta a sus instintos más básicos. Como sería de esperar no hay biblioteca, de manera que es el salón con sus diferentes ofertas lúdicas (prostitutas, whisky, peleas, duelos a muerte, prostitutas, whisky, prostitutas, whisky, prostitutas, prostitutas, whisky, prostitutas… y juegos de mesa) quien habitualmente bate los récord de presencia.

El parque, como lugar de entretenimiento, está tan sumamente bien pensado que mientras los recién llegados alucinan todavía con el asombroso realismo del pueblo ya son provocados por la narrativa de los humanoides lugareños. “Usted tiene pinta de tenerlos bien puestos…” le insinúa a un visitante un barbudo cazarrecompensas mientras clava el típico cartel de “se busca” con la cara del malote de turno para invitarle a que se una a la aventura de la caza del fugitivo.

Merece la pena mencionar que tan solo existe una manera de distinguir a un “anfitrión” (robot) de un “huésped” (visitante): si le disparas y muere, entonces es una máquina. Como sería de esperar de todo lugar por el estilo que se precie, los robots están programados para no atentar contra la salud de los huéspedes. A no ser que le maten a polvos, claro está. En cuyo caso, sospecho, ya tendrán firmado por el difunto el típico documento de exención de responsabilidad.

En “Westworld” todo está diseñado a medida del “paganini”. Según te bajas del tren futurista que da acceso al parque te recibe un azafato/a personal eficientemente programado/a para atenderte y quitarte de golpe, si lo deseas, todas las “telarañas”. En una de estas escenas la azafata conduce a un protagonista hacia una habitación repleta de armas, de ropa y de accesorios de todos los colores donde el visitante puede “calzarse” a tan servicial humanoide para vestir a su personaje después también como más le mole. En un momento dado la azafata le insinúa que no se preocupe por las tallas, que todo está hecho “a su medida”. Eso sí que es un mundo personalizado. (Por pura casualidad la serie subraya que el 99% de los visitantes van allí a lo que van: a emborracharse, a follar y a matar impunemente a todo robot que se ponga por delante; a lo que su mundo real no puede ofrecerle en otras palabras).

Cada vez que un anfitrión muere en alguna de las variopintas situaciones que se dramatizan para entretenimiento de los visitantes, el robot es retirado, “formateado” y reacondicionado por los ingenieros del servicio de mantenimiento del parque con la intención de que el anfitrión pueda proseguir rutinariamente con su habitual guion al día siguiente. El problema deviene cuando algunos de los anfitriones empiezan a tener recuerdos de “vidas” previas… Y así es como empieza su singular epopeya por descubrir Quienes Son Realmente y cuál es la verdadera naturaleza de aquél lugar ¿Os suena? 😀

Lo que la ficción en realidad explora es el nacimiento de la autoconsciencia de los robots como consecuencia de la evolución de su inteligencia artificial. Y por mucho que el diseñador del parque intente convencernos al final de la serie de esa gran mentira de que la consciencia humana es un mero subproducto de nuestros procesos cerebrales, creo que no conviene tomarse a la ligera las implicaciones filosóficas que el escenario plantea.

Imaginad por un instante si no la visita a un hipotético lugar de entretenimiento donde todo, absolutamente todo, no solo no está prohibido sino que además es promovido por la dirección, a sabiendas de que ninguna de las habituales consecuencias de nuestras acciones habrán de ser tenidas en cuenta de vuelta a nuestra verdadera vida cotidiana.

Tratad de imaginar, pues, un gigantesco parque temático organizado por períodos históricos donde resulta imposible saber si tu compañero de viaje es un simple avatar controlado por una inteligencia artificial u otro como tú (por cierto: ¿tú qué crees que eres?, mejor aún… ¿cómo estás tan seguro? 😉 ); donde las experiencias parecen tan, tan reales, que a la vuelta de los años terminas olvidando quién eres realmente y, por supuesto, que disfrutas solamente de paso de un entorno sintético o virtual.

Ahora, en ese contexto donde la visita tiene lógicamente programado un principio y un fin ¿cómo no hablar también de un ANTES, de un PROPÓSITO y de un DESPUÉS?

Eso mismo: soy la entidad X en mi mundo real (antes de mi entrada al parque), pago mi estadía por un motivo, y acepto sus normas con la intención clara de conseguir unos objetivos (aunque tan solo sea la mera experiencia) bajo una identidad ficticia, lógicamente, mientras dure la dramatización. Una vez terminada la visita me largo con mis recuerdos para recuperar, sea la que sea, mi identidad auténtica y mi verdadera vida cotidiana.

Salta a la vista que los visitantes de “Westworld” todavía disfrutan de la capacidad de admirarse del hiperrealismo del entorno, si bien no es mérito suyo, sino de su memoria, quien de vez en cuando les recuerda que cuanto experimentan es una simple ficción. Ahora bien, elimina o bloquea todo resto de memoria previa a la llegada a “Westworld” y estarán tan jodidos como nosotros al dar por hecho que el escenario virtual del que disfrutan es su única y verdadera “realidad”.

Peor aun es la existencia de los anfitriones humanoides: toda la vida maltratados y asesinados sin posibilidad alguna de intuir al menos que son sujetos controlados por una inteligencia superior y que, el mundo en el que habitan, es pura ficción.

¿Cuántos de vosotros estaríais dispuestos a pagar por tener una experiencia como ésta? 😀

BIENVENIDOS A “EARTHWORLD”




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15 thoughts on “«Westworld»: alegoría de una simulación

  1. “Parece como si “alguien-algo” nos haya quitado el conocimiento de nosotros mismos para aprovecharse de nosotros.
    No estaría mal recuperarlo, pero a saber cómo.” (Fémina)

    Según el autor de la saga “Matrix V” eso solamente sucederá a la FINALIZACIÓN de nuestra participación en el Juego, con nuestra merecida Graduación.

    Lo de “aprovecharse de nosotros”, por otro lado, parece que apunta sin remedio a la torticera narrativa de las versiones de Holywood donde todos somos CAUTIVOS de una entidad malvada sin remedio. En el contexto que yo propongo no ha lugar a eso, porque la encarnación no es otra cosa que una reintepretación de UNO MISMO diseñada a la medida de las exigencias de la simulación.

    NADIE se “aprovecha” de nosostros, por tanto. 😉

  2. De acuerdo.
    Pero sabemos que “el creador” no es yahvé, ni alá, ni otros “dioses”. De hecho si ponemos una etiqueta a lo que no conocemos como “creador”, damos por hecho que hay Alguien del que procede todo, una persona o ente, y eso no lo sabemos.

    Una cosa es que pensemos que todo tiene que tener una explicación lógica y otra que sepamos cual es. No sabemos nada.

    Recuerdo la película Avatar, en la que los humanos “malos” quieren destruir su árbol del conocimiento y su árbol “de la inmortalidad” para hacer que los habitantes originales del planeta perdieran sus orígenes y quedasen a merced de los intrusos. Parece como si “alguien-algo” nos haya quitado el conocimiento de nosotros mismos para aprovecharse de nosotros.

    No estaría mal recuperarlo, pero a saber cómo.

  3. “[…] se deduce que estamos programados para SABER,” (Fémina)

    Insisto, creo que el verbo “saber” se queda MUY corto. El libro de Barret que menciono habla abiertamente de “contemplar a cierto agente inteligente e INTENCIONADO” tras los objetos y entidades naturales.

    Para lo que estamos programados, por tanto, es para buscar al CREADOR y, de paso, descubrir Quienes Somos Realmente. De ahí que las grandes religiones vieran la luz con la intención expresa de CANALIZAR nuestro impulso natural y de IMPONERNOS su interesada versión del más allá con toda probabilidad. 😉

    Por eso siempre es mejor suprimir la ESPIRITUALIDAD que la religión. 😛

  4. El último comentario de Abuelo basado en otro del Administrador llega a la misma conclusión que lo que he pensado después de leer lo dicho anteriormente.

    Según el artículo y tras investigar con niños pequeños, se deduce que estamos programados para saber, para pensar que las cosas tienen un motivo y una explicación, para buscar la respuesta.

    Los que sabían que éramos de esa forma inventaron las religiones convencionales para darnos masticadas las respuestas que les interesaban con mediadores sacerdotes que controlaban al ser humano.

    Dice el artículo al final que la religión favorece los vínculos sociales y la cooperación, es cierto hasta cierto punto, se forman comunidades con un mismo punto de vista (impuesto) que defienden su forma de vida a costa de rechazar lo que se sale de ese punto de vista.

    También dice que si se intenta suprimir la religión no se podrá ya que el pensamiento del hombre se basa en conceptos religiosos o sobrenaturales. Creo que si se puede suprimir y entonces si que saldrían los conceptos “espirituales” que llevamos dentro, lo que no interesa a las religiones y el negocio y poder que hay detrás.

  5. Admin dice:
    [ ]” Donde “APRENDER a no hacerle caso” a esta IMPOSICIÓN natural bien puede traducirse por “someterse libremente al proceso de lavado de cerebro y de aculturación (i) para evitar el susodicho impulso genético y (ii) para sustituir al agente objeto de nuestras sospechas con el dios inventado de turno” “.

    Lo que permite – sospechosamente – realizar un control de la conciencia colectiva y generar tendencias ideológicas que produzcan comportamientos individuales y grupales predecibles. Y, sobre todo, apartar de su espiritualidad intrínseca y natural a la gente sustituyéndola convenientemente por una ad hoc.

  6. “¿Quieres decir que estamos programados para dar sentido a cosas que nos han dicho que no existen pero nosotros intuímos que están (aunque no sepamos aún qué narices son)?
    Me gustaría saber qué cosas que creemos naturales están “programadas “, y que no sean obvias como por ejemplo la edad de la pubertad, etc.” (Fémina)

    Salta a la vista que el ser humano está DISEÑADO para comprender, esto es, para darle SENTIDO a cuanto le rodea, para BUSCAR la causa que por fuerza debió inicialmente catalizar el efecto observado.

    Decir que un tenedor sirve para algo pero la muerte de niño no tan solo demuestra nuestra incapacidad para encontrar el MOTIVO o la razón que en su día provocase el evento. Su verdadera UTILIDAD en otras palabras. Adonde quiero yo llegar es que absolutamente todo cuanto puedas señalar SIRVE para algo y que, además, estamos PROGRAMADOS literalmente para averiguarlo a SABIENDAS de que todo, por defecto, tiene su FUNCIÓN en la Vida. ¿Por qué atormentarnos si no por algo que no existe? Evidentemente, el SUFRIMIENTO parece ser el primer síntoma de nuestra incapacidad para hallar una explicación.

    Al investigador Justin Barrett no le cabe la menor duda. En un estudio multidisciplinar pluricultural de ámbito mundial publicado en 2011 concluía entre otras cosas que el ser humano nace PREDISPUESTO a creer en dioses y en una vida posterior a la muerte; que el interés por todo lo sobrenatural, en consecuencia, formaba parte inseparable de la NATURALEZA misma del Hombre:

    “Los preescolares […] se muestran inclinados a contemplar el mundo como algo DISEÑADO con un propósito en mente y a contemplar a cierto agente inteligente e INTENCIONADO [tras los objetos y entidades naturales]. Pero ¿quién es este agente intencionado tras el deliberado diseño del mundo natural? Cuesta ignorar que semejantes tendencias conceptuales naturales no vayan a volver a los niños receptivos a la idea de la existencia de un dios o de una serie de espíritus responsables de que el mundo natural tenga las características que posee.

    Significativamente, los estudios sugieren que [los adultos] no simplemente superamos la tendencia a percibir un propósito en el mundo, sino que debemos APRENDER a no hacerle caso.”
    (Justin Barrett, Cognitive Science, Religion, and Theology: from human minds to divine minds [Ciencia cognitiva, Religión y Teología: de las mentes humanas a las divinas], Templeton Press, 2011, p. 71)

    Donde “APRENDER a no hacerle caso” a esta IMPOSICIÓN natural bien puede traducirse por “someterse libremente al proceso de lavado de cerebro y de aculturación (i) para evitar el susodicho impulso genético y (ii) para sustituir al agente objeto de nuestras sospechas con el dios inventado de turno”.

    Y hasta ahí te puedo leer como decía Maira Gómez Kemp. 😉

    http://www.tendencias21.net/El-ser-humano-tiende-a-creer-en-dioses-y-en-la-vida-despues-de-la-muerte_a7060.html

  7. ¿Quieres decir que estamos programados para dar sentido a cosas que nos han dicho que no existen pero nosotros intuímos que están (aunque no sepamos aún qué narices son)?

    Me gustaría saber qué cosas que creemos naturales están “programadas “, y que no sean obvias como por ejemplo la edad de la pubertad, etc.

    Hay personas que no se resignan a “no saber” pero necesitan indagar en qué buscar, no es facil dar palos de ciego. En este blog hay bastantes ideas novedosas

  8. Fémina dice:
    “Sigo sin enterarme quien es el amo inalcanzable y difuso y aunque no se puede, si que me gustaría ver la “vida desde fuera”. El no tener respuestas para tantas preguntas es frustrante.”

    Cuando veas la vida desde fuera es que eres el ama. Mientras tanto a jugar como mejor se pueda.

  9. Hannibal lecter = El arquitecto del mundo (o sea, un canibal), tierra plana, Dolores = Alma humana, lo que comen los de arriba. WEST, oeste, el lugar que ocupa la “tridimensionalidad” en el cubo.

  10. “Sigo sin enterarme quien es el amo inalcanzable y difuso y aunque no se puede, si que me gustaría ver la “vida desde fuera”. El no tener respuestas para tantas preguntas es frustrante.” (Fémina)

    Si fuera tan sencillo no llevaría el Hombre miles de años buscando a “dios” ¿no crees?

    Además, lo que NO tiene sentido ninguno es que estemos literalmente PROGRAMADOS para dar SENTIDO a cosas que en teoría “no existen” ¿o es que nos hemos vuelto gilipollas? 😛

  11. Seguro que tienes razón con respecto al programa “avatar”. Los reality no entiendo cómo los puede ver alguien.

    Sigo sin enterarme quien es el amo inalcanzable y difuso y aunque no se puede, si que me gustaría ver la “vida desde fuera”. El no tener respuestas para tantas preguntas es frustrante.

  12. “Imagino que antes o depués la “ficción” se termina y retornamos a nuestro verdadero Yo, que espero por mi propio bien que sea un tipo feliz y satisfecho de su propia existencia.” (El Abuelo)

    Estoy completamente seguro de que, si nos dejaran ver la Vida tan solo por un segundo desde FUERA, nos descojonábamos para siempre de ella, del gobierno, de los lagartos, de los Illuminatti (si es que existen)… y de todo a un tiempo.

    Por eso el Juego no contempla la posibilidad: sería su RUINA. Y nadie quiere que le jodan su viaje a “Earthworld”… al menos yo.
    😉

  13. Pues teniendo en cuenta que la Vida tiende a replicarse a si misma a diferentes escalas, el razonamiento o alternativa existencial que planteas podría ser perfectamente cierta. En la peli, que en su día vi en el programa “La Clave” (eso era un programa de Tv, no la mierda de ahora), los androides terminan tomando conciencia de si mismos y de quienes son los humanos, y … bueno, no quiero hacer un spoiler. Nuestro amo, me temo, es más inalcanzable y difuso (el muy cabrón) y sabe mantenerse en el juego siempre un par de pasos por delante del resto. Imagino que antes o depués la “ficción” se termina y retornamos a nuestro verdadero Yo, que espero por mi propio bien que sea un tipo feliz y satisfecho de su propia existencia. 😉

  14. “El hecho de que te quiten la memoria hace que no se disfrute de la experiencia. (Fémina)”

    Las reclamaciones al maestro armero. 😛

    “Se nota que se pone de moda el tema “Avatar”, están anunciando un programa con una persona que hace de avatar de otra, seguro que es un programa-basura pero la idea tiene que ver con el tema. La persona que está con “el avatar” se supone que no sabe que que no es “real”. (Fémina)”

    No sé exactamente de qué va el programa, pero me parece que van los tiros en la misma onda que “Gran Hermano”. Con la excusa de un “reality” se TERGIVERSA el verdadero sentido del término en cuestión, como “avatar” en este caso. 😉

  15. El hecho de que te quiten la memoria hace que no se disfrute de la experiencia. Lo que se supone que se paga es “el sentir otra vida” pero siendo consciente de que es un juego, igual que cuando dormimos. Si no se es consciente ni tiene botón del pánico, ni se puede salir,etc. no tiene gracia.

    De todas formas es interesante “Westworld” y lo que comentas de ella.

    Se nota que se pone de moda el tema “Avatar”, están anunciando un programa con una persona que hace de avatar de otra, seguro que es un programa-basura pero la idea tiene que ver con el tema. La persona que está con “el avatar” se supone que no sabe que que no es “real”.

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